ENTRENANDO EL CEREBRO.

Como el cerebro nos “limita”

Si mi profesor de gimnasia  del cole me hubiera visto hoy se habría preguntado,  “¿qué ha pasado?”, o quizás hubiese pensado ” bien hecho”. Yo era una niña que no se me daba bien el deporte,  llegaba  la última en las carreras, me escaqueaba  para no correr, jugar y tener que exponerme al fracaso.

Esta idea de que ” el deporte no era lo mio” fue un pensamiento que me acompañó a lo largo de mi vida y me limitó para realizarlo.

En un momento de mi vida complicado, buscando aficiones nuevas,  descubro el patinaje y entro en el mundo del deporte camuflado de diversión. Durante unos años el patinaje urbano me convierte en una persona “deportista”, pero mi cerebro sigue diciendo ” el deporte no es lo mio”. Pero entonces ¿cómo una mujer no deportista patina 12 horas seguidas ?, fácil, mi cerebro no consideró patinar como deporte.

Al poco tiempo, otra vez mi parte social me hace llegar a un nuevo grupo de deportistas, esta vez triatletas. Comencé a entrenar con ellos pero,  pese a que era un grupo con el que me sentía realmente bien, no encontré la motivación suficiente ni siquiera para competir en un “supersprint”. ¿Por qué?. Mi cerebro los consideraba deportistas y a mí no.

Como se puede ayudar al cerebro.

Un poco después, conocí a un grupo muy especial de corredoras #NOSOTRAS. Mujeres muy diferentes entre sí que se juntaban para correr con la idea de aportarse y crecer juntas. Aquí comencé a entrenar a mi ritmo. Cada vez más motivada porque ya correr no lo asociaba a ” deportistas”, sino a mujeres, a disfrute, a energía. Así, con esta motivación y este “engaño” a mi cerebro, me apunte a mi primer trail “la  DragonTrail ” en Uceda. Y ¿sabéis que ocurrió?

  • Acabé la carrera
  • Cruce el río Jarama con el agua por el ombligo
  • Quedé cuarta
  • Y ENSEÑÉ A MI CEREBRO QUE LO MIO SÍ ES EL DEPORTE.

Esta vez sabía como trabajar sobre mi cerebro para provocar los cambios.

El cerebro es el primer órgano a trabajar para la consecución de objetivos.

Es fácil conseguir  aquellas cosas que   “crees que no son para ti” si quieres hacerlas. La clave reside en conocer como piensa tu cerebro y en reprogramarlo para hacerle saber que SÍ PUEDES.

Entrena tu cerebro a diario, cada día haz algo que te asuste un poco, y poco a poco harás cosas más  osadas. Si piensas que no puedes finge que sí. Visualízate  todos los días haciendo aquello que quieres hacer. El cerebro no distingue tiempos, ni realidad de ficción( por eso funciona el cine de terror).

Ver como está programada la mente de la persona que acude a mí es el primer paso en el proceso de coaching. Una vez analizado simplemente hay que  potenciar aquellos programas que funcionan y cambiar los que  no.

Sé que funciona porque lo experimento primero en mí.

 

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